
Érase una vez una mujer que no se encontraba a sí misma.
En su interior sólo el blanco y el negro revoloteaban. De su boca surgió un enorme pico con el cual picoteaba todo buscando los colores que se le habían perdido.Presa de su soledad sólo le quedaba esperar que su dualidad volviera a entrar en ella.Y en la quietud del tiempo de manera afable, aquella mujer que estaba de vacaciones en el cosmos volvió a ella nuevamente y transformó el enorme pico en una boca multicolor y nueva. Su esencia se acopló y la naturaleza femenina volvió a cantar su eterna melodía.