martes, 4 de enero de 2011

Burka


¡Oh! mujer que como esfinge detenida en el tiempo, guardas por milenios los horrores que has soportado. Inmóvil, fija y sigilosa, entreveras tiempos de ayer y de hoy; en tu boca ese rictus que acompañan pensamientos burlescos sobre los ojos que te miran y no descubren tu misterio.

Cuántas piedades invocas en medio de sombras enigmáticas que quizás esconden tiempos felices y sueños que con esmero has cuidado; ilusiones que se debilitan y se esfuman sin saber cómo ni cuando. Prisionera de imponderables libertades que no llegan, mientras tu cara corroída por el viento y la arena se recrean en ti, invadiendo cada espacio que con saña forja una nueva herida, una nueva ansia.

Ah! Tiempos baldíos donde la esperanza se refleja en tu faz, donde la mano del hombre

esconde tu belleza, donde las tersuras de tu canto se esfuman y donde impera la palabra castigo que te acerca a la muerte, aquella que desde que naciste ha sido tu fiel compañera.

Sólo en un símbolo callado te has convertido ante la mirada cobarde de los hombres que hacen que te sientas hasta olvidada de los Dioses.

Ethel, febrero, 2010

2 comentarios:

La fille aimanté dijo...

En uno de estos paréntesis que hacemos cuando estamos estudiando; me dio por comenzar a navegar por distintos blogs llegando al tuyo, no sé como; y he de admitir que me he enamorado de cada una de las palabras que has escrito en diferentes posts.
La movilidad, fragilidad, frescura, incluso la sensación de sobresalto de algunas de ellas como en este post; te trasladan a un mundo donde puedes sentirlas como propias y pensar en todo aquello que nos rodea conformando el mundo que conocemos.

Felicidades por el blog.
Un abrazo.

Ethel Saavedra Garcia dijo...

Muchas gracias por tus palabras, también visite tu blog y dejé comentarios. Eres una genia escribiendo.
Un abrazo