miércoles, 7 de enero de 2009

Un rayo de ilusión


Una vez más estoy sentada deshojando mis sentimientos. Así como calaste poco a poco mi alma, hoy calo poco a poco mis versos. No importa que estos versos no te devuelvan a mí. Mi playa se vistió de seda para recibir la gaviota que cruzó el mar para quedarse en mi intimidad. El reloj acumuló muchos minutos entre tú y yo, y entre sus punteros deleite de amor y ternura acumulando risas y caricias al vaivén de besos y amaneceres. Y brindamos por la vida y no recuerdo ya, cuántas noches y cuantos días. Y a ella le jugábamos nuestro amor y en cada esquina nos quedábamos suspirando. Mis soledades dejaron de cantar su canción amarga. Te ibas y volvías como si estuvieras atado a mi falda y yo atada a tus besos, como el punto a la coma, como la hiedra a la pared.
Silente partida: sin un beso, sin una lágrima, sin dejar entre mis manos una rosa, un te quiero, un adiós. Te llevaste mi vida entre tus manos y dejaste tu sonrisa en mi recuerdo. Inútiles días de espera mientras soportaba tu ausencia y nada se apiadaba de mi locura. Aquella rosa seca guardada en un libro ansiaba tu regreso y hoy en ella deposito un beso. Quise perderme entre los trigales buscando tu presencia y volví a cantarle a mis soledades medio de exclamaciones.
La escala musical se volvió más intensa y todos sus cantares me recordaban tu voz junto a mis oídos. Entre paréntesis tengo mis besos inconclusos y aprendí a beberme gota a gota tu ausencia. Tu recuerdo se quedó anclado en mi pensamiento y a veces pronuncio tu pequeño nombre no importa que encienda nostalgias en mi corazón. Mis letras navegan en tu recuerdo y a veces pretendo ver sobre mi mesa un suspiro tuyo, depositado en medio del silencio y que pueda cabalgar sobre el cuerpo mío. Te beso con mi memoria y pretendiendo olvidarme de tu presencia, hoy me he enamorado de tu ausencia.
Noviembre, 2008

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