sábado, 20 de diciembre de 2008

El amor se marchita


Poco a poco las ansias de los besos mueren, las alas de las caricias se pierden en el vacío porque ya no hay piel donde se estacionen. Los ojos se vuelven mustios y el sol abandona el horizonte. Los desencantos se envuelven en velos de misterios y los sueños retoman vuelos antiguos. Ya no hay puntos de partida. La complicidad se queda sola. Las aflicciones se atemperan en el alma, la ternura se agota y la pasión se enfría; las sonrisas se vuelven duras mientras las lágrimas recorren la cara y se pierden entre los dedos o quizás en un viejo pañuelo único compañero. Las palabras por sí solas se quedan mudas, se anudan en la garganta y el silencio las recibe. La palabra olvido flota en la superficie del alma. Ya no hay luces que sorprendan el día, ni lunas encantadas. La niebla cubre con su fina capa la hoguera terminando con el candor de las almas enamoradas. Es tiempo de cenizas y de olvidos inesperados. Es tiempo de llanto y de recuerdos vagos donde poco a poco los pétalos del amor caen y se marchitan. No queda nada…
Ethel, Julio 2008


2 comentarios:

Beatriz V. Reyes dijo...

me encanto mucho me identifique bastante con tus palabras.

Beatriz V. Reyes dijo...

Me encanto, me identifique con cada una de tus palabras . . .